¿Motivadores? Ankaria Educación Canina te explica.

¿Motivadores? Ankaria Educación Canina te explica.

Estamos muy acostumbrados a jugar con nuestro perro de todas las maneras posibles, teniendo en cuenta la preferencia de cada uno; a algunos les gusta el tira y afloja, a otros buscar la pelota... ¿Pero os habéis parado realmente a pensar que beneficios podemos sacar de ello?
¡Queremos explicartelo!

Pero... antes de todo, me gustaría centrarme primero en aquellos perros a los que “no les gusta jugar con nada”. Ni pelota, ni morder su hueso, ni jugar con la cuerda...

Aunque no lo creáis, no es que no le guste jugar, es que el perro no sabe jugar, por lo tanto, tampoco sabe que le gusta. Ésto puede deberse a que no hemos sabido jugar de la manera adecuada o que no fue lo suficiente estimulado de cachorro para ello. ¿Qué tal si probamos a enseñarle que ésto de jugar con nosotros le va a encantar?

Jugar con nuestros perros no es más que reinterpretar conductas instintivas que ellos reproducen/reproducirían en la naturaleza. Sus instintos pueden ser varios, la presa, la caza, el acecho, escarbar... ¿No le veis cazar una mosca? ¿Correr detrás de un ciclista? ¿Destrozar algo?

El juego ni mucho menos sirve únicamente para saciar instintos, lo más importante es que gracias a él fortalecemos un vínculo, algo que debe ser esencial con nuestros peludos. Nos puede servir para ritualizar conductas, conocer límites, resolver conflictos, mejorar la sociabilidad, ayuda a intercambiar roles jerárquicos y libera tensiones.

A parte de para divertirnos junto a él, nos puede servir para su adiestramiento, utilizando precisamente LA MOTIVACIÓN que hay bajo sus instintos pero que no hemos sabido darle utilidad.

Primero, hay que tener claro que es lo que pasa por su cabecita a la hora de utilizar un juguete. Pongamos el ejemplo del motivador de conejo con elástico.

 


Con el llamado “tira y afloja”, saca los instintos de caza y a la vez de presa. Pero ¿Si nosotros siempre ganamos, o siempre nos gana él, que emoción tiene? No debemos dejar que esté demasiado rato tirando, por ello podemos frustrarle y perderá el interés, así que debe ser un juego más movido, ahora lo suelto, ahora lo cojo. Pero, y ¿si gano yo? Se lo lanzo. Un motivador como éste solemos utilizarlo moviéndolo de un lado a otro, aunque a muchos perros no les incita a jugar, a perseguirlo y a morderlo. ¿Dónde está la motivación entonces?



Lo ideal es, que si vemos que no le hace mucho caso, probemos en un sitio sin demasiados estímulos, ya que estamos acostumbrados a utilizarlo en parques, o incluso en casa delante de niños, otros perros, etc. Ésto hará que el animal esté menos pendiente de nosotros. Podemos motivarle utilizando una voz aguda, ya que éste tipo de tono incita al animal al movimiento y a la excitación. Podéis exagerar esa voz, mientras más exagerada más le va a gustar; “Alaaa, mira que tengo aquí! ¡Pero que cosa más chulaaaa! Sí, como si le hablases a un bebé recién nacido.

Es muy importante marcar el final del juego con alguna palabra que escojamos para ello, cojeremos el juguete y marcharemos. Podemos acariciarle y volver a exagerar lo bien que lo ha hecho, recordemos que sigue siendo un aprendizaje.

¿Vaya, tampoco funciona?

Quizá deberíamos de plantearnos comenzar con otro tipo de motivador que le pueda llamar más la atención, para después poder llegar a utilizar el churro. ¿Y si ese juguete tiene comida dentro? Uy, quizá consigamos que al menos mire de reojo el juguete. ¡Bingo!. Ya tenemos su atención.



Podemos aprovechar que morderá el juguete para sacar la comida (teniéndolo nosotros en nuestra mano), y a los pocos segundos, soltárselo. Repito, pocos segundos, ya que habiendo algo tan importante para él como es la comida, puede no llegar a gustarle que tú tires de ella, así que será rápido. Lo primero que hará cuando lo soltemos será irse con el juguete en la boca para interactuar con él y así conseguir la comida. Es muy importante que cuando acabe, se lo retiremos, ya que podría destrozarlo y éstos motivadores se utilizan con la finalidad de hacer una actividad juntos. Además, si siempre lo tiene a la vista, le restará importancia.

Ésta actividad podemos repetirla varias veces si lo que queremos es que le coja el gusto a morder y a tirar de él junto a ti.
Si por lo contrario, queremos que nuestro perro vaya detrás de algo, podemos tirárselo directamente como si de una pelota se tratase.

Hablando de pelotas... ¿y si tampoco le motiva la comida, pero sí una pelota?



Utilizaremos la misma técnica que hemos explicado con el “churro”, el primer motivador que os hemos enseñado.

 


Pero... ¿y todo ésto que tiene que ver con adiestrar al perro? Pues que si conseguimos ésta motivación en el juego, ésto será el mayor premio que le puedas dar.

Pongamos un ejemplo sencillo:

Queremos que el perro se siente, y le damos una chuche por ello. Queremos que se tumbe. Le damos otra chuche (recomiendo que las chuches sean variadas, así no sabe que recompensa va a tocar ahora esta vez y lo motivaremos aún más, ya que, generaremos en él cierta curiosidad). Ahora le decimos: quieto. Nos alejamos... y queremos que venga. Y viene (o no). Como veis estamos utilizando varios comandos diferentes.

El gran premio final por haber realizado todas las ordenes correctamente puede ser perfectamente el motivador. ¡Para él será un bombazo!
Cuando premiamos con comida, reforzamos ésta conducta, ya que ellos aprenden por asociaciones. Me siento, comida Me tumbo, comida. Pero un motivador también es un estimulo positivo, mucho más grande que el trocito de chuche, ya que como hemos comentado antes, saciamos su instinto, pero lo más importante, ¡en el premio también estás tú! Y para nuestro animal, si hemos logrado un vinculo correcto, será mucho más preciado ésto que la comida.

Si el perro sigue sin motivarse, no suelta el juguete, o tenéis dudas acerca de como poder utilizarlo correctamente podéis contactar con @ankariaeducacioncanina y os resolverá vuestras dudas sin problema.

Tenemos que entender que cada animal es un mundo y cada uno puede llevar un proceso diferente o presentar problemas conductuales a la hora de utilizarlo.


¡Queremos ver como lo ponéis en práctica!
Grabaos y etiquetadnos a @garra_y_pata y @ankariaeducacioncanina
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